Main contents

José Luis Borgues

Biografía y poesía inédita de José Luís Borgues

Por Patricio Kodamo.

En 1956, al tiempo que el escritor Jorge Luís Borges dejaba de ver la luz en Argentina, en México la veía por primera vez un pequeño, de nombre similar al del poeta río platense y parecida vocación literaria: José Luís Borgues. Decimoctavo hijo de Alejandro Borgues y Georgina Acevedo, la criatura nació en la colonia Buenos Aires de la ciudad de México – nací al tiempo exacto en que mi madre me paría, escribiría más tarde en uno de sus lúcidos poemas-; meses después,  se trasladó junto con su familia a la ciudad de Celaya, Guanajuato, en donde su padre inició un pequeño negocio de espejos- El Alex- que con el tiempo llegaría a ser el más grande del bajío. Cuando tenía cuatro años, la familia Borgues Acevedo se mudó a San Francisco del Rincón, también en Guanajuato, en donde Don Alejandro había adquirido un ranchito, y en el que José Luís pasaría el resto de su vida.

 

A pesar de que no aprendió a leer de corrido hasta pasados los nueve años de edad, desde muy pequeño José Luís mostró una gran afición por las letras, que competía en intensidad con la pasión que sentía por los animales y la vida del rancho. Pasaba horas encerrado en la biblioteca de su padre- que era el único sitio al que no entraba jamás ninguno de los otros miembros de su numerosa y estridente familia-, en donde jugaba con dos chivos, un burro y tres gallinas, y el resto de su tiempo libre lo pasaba en los establos, en donde se refugiaba en la lectura. Así fue como a temprana edad, el futuro escritor devoró ciento cuarenta ejemplares del Selecciones del Readers Digest - y también las vacas, el burro, los chivos y las gallinas a los que les leía en voz alta las secciones más interesantes-, se bebió las composiciones del cancionero Picot, descubrió la poesía de Agustín Lara y memorizó el directorio telefónico del estado de Guanajuato, que en ese entonces era muy breve. Y ahí, en el establo, fue también donde el precoz Borgues escribió sus primeros versos- versos móviles los llamó en su autobiografía- con un trozo de carbón en los lomos de algunos animalitos:

 

Ese oso sí se asea,

pero si se asea ese oso,

¿por qué la cola le huele,

al oso tan apestoso?

 

Cuando contaba con solo doce años y cursaba- con relativa facilidad- el segundo grado de primaria, José Luís ganó el concurso de poesía del estado de Guanajuato, con unos versos sencillos pero efectivos, en los que estaban presentes ya algunos de los elementos recurrentes en su obra: las vacas y sus productos, los caballos y el fútbol:

 

Tengo

Tengo en mi rancho una vaca

que en vez de dar leche bronca,

echa nomás pura caca

y cuando se duerme, ronca.

 

También tengo un caballito

al que le llaman el burro,

pero no por ser tontito,

sino por su enorme churro.

 

Y tengo muchas pelotas

con que yo juego al futbol;

juego también otras bolas,

pero esas nomás son dos.

 

La obra de José Luís Borgues habría brillado con luz propia, de no haber sido opacada por la confusión que siempre provocó- y continúa provocando- el nombre del versador guanajuatense, demasiado parecido al del narrador fantástico y poeta argentino Jorge Luis Borges. Si bien en San Francisco del Rincón y pueblos circundantes, la mención del nombre del vate guanajuatense provocaba entre los caballeros admiración y entre las damas suspiros, en otros círculos lo que provocaba eran risitas socarronas y miradas burlonas, de quienes lo tomaban como un error o un dislate de quien lo pronunciaba. Cuando, en un encuentro con académicos de la lengua el ex presidente de México, Vicente Fox, hizo una mención a su nombre y un reconocimiento a su obra, fue objeto de injustas burlas y blanco de severas críticas. Una excepción digna de ser mencionada fue la del escritor sinaloense Elmer Mendoza:

 

(José Luis Borgues )Es un escritor que escribe coplas. Lo que más le interesa son los caballos, y ha trabajado sobre todo los colores de estos animales: tordillos, rocíos, zainos, azabaches, blancos, y tiene una obra amplísima en ese sentido. Uno puede conseguir sus coplas en San Cristóbal, porque las editoriales no tienen el menor interés en su obra.
Don Vicente desde que era niño lo ha estado leyendo. Cuando se pasea en su caballo va cantando las coplas de Borgues. Creo que la prensa y los escritores debieran ser más cuidadosos al establecer los campos de crítica con cuidado. Es increíble cómo cometen errores. En lo personal, estoy bastante indignado con la gente de la prensa. Si se desconoce la obra de Borgues sólo hay que ponerse en contacto con su patronato, que envía las coplas por correo.

 

Además del inusual parecido de sus nombres, los paralelismos que pueden hallarse en la vida y obra de ambos literatos son notables: Borges escribió El Aleph, uno de sus libros de narrativa más celebrados, y Borgues escribió El Alex, un librito de anécdotas que recoge las situaciones chuscas que ocurrían en la vidriería de su padre; Borges escribió el Manual de Zoología fantástica, y Borgues escribió el Fantástico Manual zootécnico, para el manejo creativo de los animales de rancho; Borges escribió un poema llamado El Golem, mítica criatura a la que da vida un rabino en Praga, y Borgues escribió un poema dedicado a las momias de Guanajuato; Borges escribió un poema sobre el ajedrez, y Borgues escribió uno sobre el cubilete; Borges se quedó ciego, y Borgues escuchaba con dificultad por exceso de cerilla en las orejas.

 

Por si faltaran incidentes para el anecdotario de este singular escritor, cuando José Luís Borgues finalmente contrajo nupcias, lo hizo con una bella joven oriunda de San Francisco del Rincón llamada Guadalupe, Lupe, de Vega; casi homónima del poeta español, Lope de Vega.  

 

Poemas inéditos

 

La momia

Egipto nos la gana en monumentos,

pirámides, tumbas, faraones,

pero en cuestión de momias y esperpentos,

en Guanajuato somos más chingones.

 

Las tenemos bien tiesas y estiradas,

cual enormes e inertes charamuscas.

Exhibidas en cajas, encueradas,

peludas, salitrosas y parduscas.

 

Vencen a las de Egipto en esplendor,

pero perdieron en la gran pantalla,

contra Santo, el plateado luchador, 

en afamada y mítica batalla.

 

Ambos cuatro

Ambos dos, si me das amada mía,

la prueba de amor que yo te pido,

haremos, corazón, un bello trío,

tú, yo y ese pelón que te decía.

 

Y si algún fruto produce este arrebato,

 ambos tres creceremos a ambos cuatro.

 

Lavadora de dos patas

Lava lava lava Dora,

apoyada en tus dos patas.

Si yo te ayudara ahora,

lo haríamos a cuatro patas.

 

Este artículo fue publicado el Domingo, 11 Mayo, 2008 en 1:55 pm esta archivado en El Pescado Original. Tu puedes responder este comentario RSS 2.0 feed. Tu puedes Responde el comentario, o trackback desde tu propio sitio.

2 Comentarios » a “José Luis Borgues”

  1. Edgar Dice: 31 Julio, 2008 en 2:46 pm

    Qué interesante descubrimiento. Procuraré buscar a ese escritor desafortunadamente desconocido.
    Me cae que te aventaste.

  2. hector Dice: 17 Octubre, 2008 en 6:26 pm

    jajajajajjajjaja

¿Quieres decir algo?

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Sugiere esta página algún amigo

:

:

: